Maria Alejandra Soto Muñoz – Coordinadora de Contenido Digital
Durante varios años, los influencers se convirtieron en los reyes de las redes sociales, las marcas los contactaban porque tenían lo que más les importaba: atención. Porque claro, si alguien con miles o millones de seguidores recomienda tu producto, es garantía de un gran impacto. Pero los tiempos han cambiado, y también la forma en la que confiamos en lo que vemos por Internet.
A veces por malas experiencias o mayor análisis, hoy, las audiencias ya no se dejan impresionar tan fácilmente. Seamos honestos, las fotos perfectas, los unboxings con luces de estudio y los “amo este producto” ya no suenan tan reales (muchas veces no lo son). Los consumidores ahora buscan algo distinto: autenticidad. Quieren escuchar a personas que se parezcan a ellos, que hablen sin filtro y que digan lo que realmente piensan. Y ahí entran los creadores UGC.
Pero primero ¿qué es UGC? Significa “contenido generado por el usuario”, en palabras más simples, personas comunes y corrientes, no famosos ni influencers. Estas personas comparten su experiencia real con productos o servicios, lo que genera mayor credibilidad a la marca, porque la gente se puede sentir fácilmente identificado con ellos. Lo que proyectan es credibilidad y eso, hoy en día, vale oro.

Mientras los influencers construyen marcas personales, los creadores UGC construyen confianza, un informe de mercado de PROMPERÚ (2025) incluye al UGC como pilar clave dentro de las estrategias de marketing digital para fidelizar clientes. Su valor no está en cuántos seguidores tienen, sino en lo creíble que se siente lo que dicen. Ver a alguien que podría ser tu amigo, tu prima o tu compañero de trabajo hablando de skincare, un restaurante o una marca de ropa, tiene un peso diferente, ya que se siente más cercano, las marcas también lo saben, por eso cada vez más empresas apuestan por incluir UGC en sus estrategias de contenido. Y lo digo con certeza porque yo soy creadora UGC desde 2023, y he tenido la oportunidad d trabajar con marcas increíbles, pero siempre siendo honesta en mis reviews, porque eso es lo que más me importa, proyectar confianza con mi público.
No se trata de reemplazar a los influencers, sino de equilibrar el mensaje que las marcas quieren proyectar. Los influencers ayudan a amplificar, los creadores UGC ayudan a conectar, es la mezcla entre visibilidad y confianza lo que realmente genera un impacto valioso. No lo voy a negar, mil veces he comprado cosas que un influencer al que sigo ha recomendado, pero también tengo que ser sincera y admitir que el 50% de las veces, esos productos no me han servido para nada y sentí que tiraba mi plata al agua.
En el contenido UGC hay un poco más de transparencia, no hay discursos ensayados ni promesas vacías, si algo les gusta, lo dicen, y si no, también. Esa honestidad genera una conversación más real entre marcas y consumidores, algo que el marketing tradicional lleva años intentando recuperar.
Desde mi opinión, el reto de los influencers de ahora es volver a ser genuinos y recuperar la naturalidad que los hizo famosos en primer lugar. Porque seamos honestos, pocas veces hemos visto a un influencer haciendo una colaboración en la que diga que el producto no le ha gustado o no le ha servido de nada.




