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COVID-19: Los medios de comunicación también cambian

Adriana Muñoz - Directora de Comunicaciones de Pacific – Edelman Affiliate

Hace poco más de un año que los peruanos vivimos en medio de una emergencia sanitaria por la COVID-19, un escenario desafiante que cada día pone a prueba la capacidad de resiliencia de instituciones, empresas y ciudadanos, marcando el inicio de lo que hoy llamamos “nueva normalidad”.

 

La “nueva normalidad” nos cayó de golpe. Los medios de comunicación y el oficio periodístico se tuvieron que adaptar, viéndose obligados a repensar su estrategia de negocio, plantear nuevas dinámicas de trabajo, y desarrollar o potenciar nuevos formatos que aseguren su continuidad operativa.

 

Uno de los grandes retos que afronta la industria mediática es el dramático descenso de la pauta publicitaria. La crisis sanitaria llegó acompañada de incertidumbre económica y –como es lógico– los anunciantes optaron por “guardar pan para mayo”. Reducir presupuestos de marketing y comunicación y priorizar la inversión en necesidades inmediatas del core business fueron las prioridades.

 

Esta contracción general de los ingresos publicitarios causó una serie de efectos en cadena como, por ejemplo:

  • Reducción de personal y honorarios. El año 2020 supimos de la desvinculación de al menos 300 colaboradores en uno de los conglomerados mediáticos más grandes del país. Otro importante grupo periodístico hizo un recorte de entre 30% y 50% en los sueldos de sus colaboradores.
  • Menos campo para el papel. Las principales revistas y suplementos especializados impresos salieron completamente de circulación. Otros se digitalizaron al 100% para ser más eficientes en costos.
  • La primacía del multitask. El nuevo camino es optimizar recursos, centralizar funciones y crear pools. Menos personas cubren más temas para más de una plataforma. Si bien éste era un proceso que algunos medios ya habían iniciado, no cabe duda de que la pandemia lo aceleró.
  • Migración a nuevos modelos de ingresos. Cada vez es más común ver contenido informativo web –que antes era generalmente gratuito– sujeto a suscripción. Si quieres acceder a él, primero tienes que pagar. Esto sumado a la diversidad de nuevos formatos de publicidad online (banners display, videos, AMP, etc.) que hoy son parte de la oferta comercial (mediakit), y que –valgan verdades– tienen mayor alcance, a menor costo, versus la publicidad offline.

     

A todo lo anterior debemos añadir el gran desafío que implica la reorganización de equipos, así como la implementación de protocolos y logística para que la cobertura periodística no se detenga. Inevitablemente, las medidas de distanciamiento social forzaron a los medios, en especial a los más tradicionales como prensa escrita, televisión y radio, a dar un salto quántico hacia la digitalización, e instaurar sí o sí esquemas de teletrabajo.

 

En esta nueva perspectiva, los redactores se trasladaron a casa, se establecieron turnos para limitar al máximo la salida de reporteros a campo y reducir el número de personal en base. Los espacios en set se reconfiguraron para garantizar la bioseguridad e, incluso, algunos presentadores empezaron a conducir sus programas en forma remota. Y, por supuesto, la mayoría de las entrevistas, conferencias y otros similares se realizan hoy de manera virtual.

 

En conclusión, toda una revolución provocada por un fenómeno completamente impensado. La “nueva normalidad” llegó sin preguntar y, según dicen, para quedarse.

 

Solo el tiempo nos dirá si estos drásticos cambios en los modos de “hacer” de los medios se mantendrán post pandemia, y si resultarán ser positivos en el mediano y largo plazo para el ejercicio periodístico.

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